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Lo último en belleza masculina son los injertos de barba: “Ahora todos los hombres quieren ser como Gerard Butler en ‘300″

Una vez normalizado el implante capilar, la barba parece ser la próxima meta de la industria de la cosmética. Desde 1.500 euros es posible tener una barba más tupida y uniforme, aunque no es por ahora posible para cualquier tipo de rostro

Barbas
Marita Alonso

Los injertos capilares son tan habituales en Turquía (aproximadamente medio millón de hombres acuden anualmente para realizarse un trasplante capilar) que su aeropuerto ya es conocido como hairport, mientras que Turkish Airlines tiene el sobrenombre de Turkish Hairlines. Según varias fuentes, como Medihair o World Population Review España es el país con más calvos del mundo (seguida, muy de cerca, por Italia, Francia y Estados Unidos), por lo que no es de extrañar que como indican datos procedentes de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica (ISAPS), el sector de la cirugía capilar se encuentra en pleno auge, con una alta demanda de empleo y un crecimiento anual del 10%.

Hasta aquí, ninguna sorpresa. Lo que sí resulta sorprendente es el creciente interés por los injertos de... barba. María del Carmen Soto, médico cirujano en Hospital Capilar, asegura que en los últimos años, ha habido un aumento significativo en la demanda de estas intervenciones. “Está relacionado con el cambio de la percepción de la masculinidad y con el auge de la barba como símbolo de virilidad, estilo y tendencia. Celebridades como Gerard Butler han impulsado esta imagen. Muchos hombres ahora buscan tener una barba densa y estilizada, lo que genera un creciente interés en este tipo de procedimientos. A la par, las redes sociales también han jugado un papel importante, ya que los hombres comparten sus experiencias y resultados”, explica a ICON. De hecho una búsqueda del hashtag #beardtransplant arroja más de 8.000 vídeos en TikTok.

Del mismo modo en que las revistas de celebridades y tendencias arrojan cuerpos cincelados, mandíbulas marcadas y cabello abundante, ciertas barbas se han convertido en aspiracionales. Al mencionado Gerald Butler se pueden sumar Jason Momoa, David Beckham, Jake Gyllenhaal, George Clooney o Bradley Cooper, por mencionar solo a hombres contemporáneos. Pueden ser más cortas o más largas, más canosas o más oscuras, pero todas tienen en común un atractivo que nace de su equilibrio: son robustas, refinadas y densas. Muchos hombres que, por varios motivos, tienen menos vello facial, o más inconsistente, o más débil, las miraban y pensaban: yo quiero una así. Parece que, finalmente, es posible. Aunque no para todos.

Póngame una como la de Sean Connery

Pero, ¿en qué consisten realmente los injertos de barba? Responde Ignacio Sevilla, director médico de Svenson: “Se trata de trasplantar unidades foliculares del cuero cabelludo (regiones bitemporales y occipital) a áreas de la cara donde la densidad de unidades no es la deseada por el paciente. Por ello, podemos redensificar, poblar áreas lampiñas, incluso rediseñar la forma en que crece la barba. Dado que las unidades foliculares de cuero cabelludo pueden estar compuestas por uno o más folículos, antes de implantar se separan los folículos de uno en uno, lo cual genera naturalidad una vez implantada en el área de la barba”, explica.

Sean Connery en los premios AFI Life Achievement en 2007 en Los Ángeles.

Al poder ser el vello de la cabeza más fino y suave que el del rostro, los injertos en la barba requieren una cuidadosa mezcla de los pelos en las zonas escasas o irregulares para lograr un aspecto uniforme. El equipo de Instituto Médico del Prado advierte de que “los trasplantes capilares son un procedimiento médico que requiere precisión, experiencia y la tecnología más avanzada. Elegir bien la clínica puede evitar resultados artificiales, cicatrices visibles o una mala praxis. Es esencial, a la par que acorde a la legalidad, que el procedimiento lo realice un doctor titulado y colegiado. Además, hay que indagar si se utilizan las técnicas adecuadas, se garantice un seguimiento tras el injerto o la experiencia del doctor en base a resultados anteriores”.

¿Y cuánto puede costar este procedimiento? “Los precios varían bastante dependiendo de la clínica, la ubicación, la extensión de la zona a tratar y la técnica utilizada”, explica María del Carmen Soto. “En promedio, un injerto de barba puede costar entre 1.500 y 5.000 euros”, explica.

Ignacio Sevilla, director médico de Svenson, señala que el mayor inconveniente a la hora de realizar estas intervenciones viene derivado de la baja densidad en el área donante, lo cual puede limitar alcanzar la densidad deseada. “Hay que realizar un buen diagnóstico de cada caso en particular. Situaciones como lesiones de acné activo en el área receptora [o sea, la zona de la barba] o dermatitis o lesiones de liquen plano en el área donante [la zona de donde se obtendrá el pelo a implantar] necesitarán de un tratamiento previo para poder realizarlo”, dice. María Carmen del Soto aclara que el procedimiento tampoco es, por ahora, un milagro disponible para cualquiera: hay personas que no son las candidatas ideales para un injerto de barba, entre las que se encuentran aquellas con ciertas afecciones cutáneas como la dermatitis seborreica grave o psoriasis activa, las infecciones crónicas en la piel o enfermedades autoinmunes y la calvicie total (alopecia areata extensa). “Es fundamental que los pacientes pasen por una evaluación médica exhaustiva para asegurarse de que el procedimiento es adecuado para ellos”, añade.

Gerard Butler en el estreno de 'Geostorm' en 2017 en Los Ángeles.

Históricamente, la barba ha desempeñado un papel vital en la vida masculina. En el antiguo Egipto una barba bien cuidada era un símbolo de estatus y los faraones usaban su vello facial para presumir de clase. “Creo que existe esta nueva forma de masculinidad en la que la barba se ha vuelto importante y ahora todos los hombres quieren ser como Gerard Butler en la película 300″, opina en The Guardian Nadeem Khan, responsable de la clínica londinense Harley Street Hair Clinic. Un estudio publicado en Journal of Evolutionary Biology llamado The masculinity paradox: facial masculinity and beardedness interact to determine women’s ratings of men’s facial attractiveness (La paradoja de la masculinidad: la masculinidad facial y la barba interactúan para determinar cómo las mujeres califican el atractivo facial de los hombres), tras encuestar a 8.500 mujeres, determinó que los que tenían vello facial eran los preferidos de las encuestadas para mantener relaciones a largo plazo.

En la actualidad se otorga tal importancia a las barbas que existen términos tanto peyorativos como positivos para hablar de hombres que lucen diferentes tipos de vello facial. El término neckbeard formar parte de Urban Dictionary desde 2014 y alude a “un tipo de hombre que se caracteriza por tener una autoestima inflada y que cree tener derecho al afecto, la sumisión y los actos sexuales de las mujeres. El nombre hace referencia a los bajos estándares de higiene y aseo que suelen tener estos hombres y que quedan patentes en un vello facial descuidado que les llega hasta el cuello”, reza el popular diccionario.

En el lado positivo aparece el término “hombre alfa”. El motivo por el que este último es alabado se comprende al ver las conclusiones a las que llegaron investigadores de la Universidad de Silesia (Polonia) y la Universidad de Padua (Italia), que encuestaron a 400 hombres de entre 18 y 40 años, con distintos tipos de vello facial, sobre sus motivaciones sociales. Descubrieron que los que tienen mayor vello facial eran más propensos a valorar la permanencia de parejas estables y el cuidado de la familia que los hombres bien afeitados. “Los hombres con barba tienden a participar en el tipo de comportamiento prosocial ‘alfa’ que ayuda a las mujeres a enamorarse de ellos y a que otros hombres confíen en ellos o les teman”, afirmaron los investigadores. En realidad, estudios y generalizaciones aparte, ni el hábito hace al monje ni la barba al hombre. Pero si alguien desea tener una más firme y frondosa, ya sabe que existen soluciones.

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Sobre la firma

Marita Alonso
Redactora especializada en cultura pop y estilo de vida. Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid. 
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